Los videojuegos se volvieron mi pasión cuando prendí la PSOne a mis 10 años. Siempre trato de probar todos los géneros, siendo mis favoritos los juegos de acción y sigilo, así como también los RPG y los JRPG. Devoción por la saga Metal Gear Solid. Leer más »
Email: reartefavamax@outlook.comKyle Crane está de vuelta, con una fuerte sed de venganza contra aquellos que lo tuvieron en cautiverio tantos años. Suelto en un hermoso (aunque letal) pueblo rural ambientado en los Alpes Suizos, deberemos utilizar cada recurso a nuestra disposición para ganar aliados e ir en contra del poderoso Barón Marius Fischer.
En Dying Light: The Beast volveremos a tomar control de Kyle Crane, el protagonista del primer título, unos largos 13 años después de la última vez que lo vimos. Luego de los sucesos ocurridos en la expansión de aquel, The Following, Kyle sufre modificaciones en su cuerpo, descubriendo que tiene cierto nivel de inmunidad a la infección y pudiendo controlar algunos poderes de los infectados sin perder su conciencia y esencia humana. Ésto le termina trayendo problemas, ya que es capturado por un culto liderado por un poderoso farmacéutico, el Barón Marius Fischer, quién lo hace el centro de todos sus experimentos durante largos años.
Casi quince años después de su fuerte aparición, tomando algunos elementos de Dead Island y sumando elementos propios como la navegación a través de los escenarios con saltos y movimientos espectaculares, el equipo desarrollador acá no busca reinventar la rueda sino todo lo contrario, volver a las bases, pero con un escenario completamente nuevo, donde las habilidades de parkour, aún presentes pero más limitadas por el escenario, se mezclan con mecánicas nuevas, como lo son las habilidades bestiales de nuestro sufrido protagonista.
El escenario no cuenta con tantas edificaciones altas, como las que engalanaban la ciudad de Harran del primero, todo en Castor Woods es mucho más terrenal, aunque claro que todo ésto le da una perspectiva diferente a la jugabilidad. Deberemos seguir moviéndonos lo más rápido posible en las extensiones abiertas de mapa, echando mano a las habilidades bestiales de Kyle para poder evadir y escapar de las hordas de infectados que se nos interpondrán en el camino.
The Beast presenta un lindo reto, ya que incluso en el nivel de dificultad normal no es posible ir a lo loco peleando con todo el mundo, ya que rápidamente nos veremos rodeados de enemigos, y nuestra estamina y movilidad no nos permitirá enfrentarnos a tantos enemigos sin correr riesgos de terminar en el último checkpoint. Nuestras armas son extremadamente finitas, ya que se irán desgastando rápido y no podemos repararlas más de dos veces.
Una de las apariciones estelares de la jugabilidad es, valga la redundancia con el título, el "Modo Bestia", durante el cual Kyle pierde la capacidad de razonar y empieza a destrozar a diestra y siniestra, pudiendo asestar golpes letales a un jefe o bajando numerosos grupos de infectados en segundos. Éste modo se activa una vez que llenamos una barra con buenos esquives o recibiendo daño, y una vez que llegamos al tope, el modo se activa, por lo menos al principio.
Hemos tenido la oportunidad de probar el título en PC, y la verdad que es para sacarse el sombrero el trabajo de Techland en este título. Haciendo gala de su asentadísimo Chrome Engine, The Beast nos ofrece hermosos escenarios y personajes detallados, sobre todo los enemigos y sus diferentes variantes (por ahí no tanto los modelos de los NPC humanos). No sólo se ve como un título actual, anda muy bien y no hemos detectado problemas de rendimiento. De hecho, piensan lanzar este título en consolas de pasada generación.
La saga de acción y horror en primera persona regresa con una aventura de zombis independiente de más de 18 horas ambientada en el postapocalíptico Bosque Castor, un destino turístico que alguna vez fue popular. Después de 13 años de soportar experimentos, escapas y persigues a tus captores para buscar venganza, solo para descubrir que hay mucho más en juego. Eres Kyle Crane, el hombre cuyo altruismo durante el brote inicial del virus salvó a muchos de un destino peor que la muerte. Después de más de una década en cautiverio, te encuentras en un mundo que ha cambiado, y no para mejor. Ahora, tendrás que usar las habilidades de supervivencia que te mantuvieron con vida hace tantos años para salvar aún más vidas inocentes.
Todavía nadie ha comentado ésta publicación. Sé el primero!
Deja tu comentario