La secuela del mejor juego de samuráis de PlayStation llega con mejoras en todos los apartados.
Ghost of Yotei (GOY) me cayó poco después de terminar el Death Stranding 2, juego que me decepcionó un poco de la mitad en adelante. A la hora de encarar esta secuela de Sucker Punch, me pregunté si me pasaría lo mismo que con el juego de Hideo Kojima. Nada más lejos de eso. GOY es un juego apabullante en todo sentido que supera a su predecesor prácticamente en todo. Pero, vamos de a poco.
La leyenda del fantasma
La historia nos lleva 300 años después de lo sucedido en Ghost Of Tsushima (GOT), a la isla de Ezo, donde manejamos a Atsu, una mercenaria que ha perdido a su familia a manos del clan Yotei Six (los 6 de Yotei). Atsu apenas sobrevive al asalto a su familia siendo una niña y decide ya de adulta enfrascarse en un viaje de venganza para borrar a los Yotei Six del mapa, liderados por Lord Saito.
No hay conexión alguna con Tsushima, por lo cual no es necesario haber jugado a ese para disfrutar de GOY. Y está bien que así sea, ya que ambas historias son muy distintas. 
En GOT manejábamos a un personaje movido por el honor y la justicia, que hasta dudaba de hacer uso de ciertas mecánicas por respeto a su credo. Le molestaba la idea de atacar a los enemigos por la espalda o de tener alguna ventaja. Y liberaba pueblos y destacamentos para ayudar a su gente.
En GOY, en cambio, menejamos a una mercenaria movida por el odio y la venganza que quiere matar a sus enemigos a toda costa con las tácticas que sean necesarias, incluso a veces, desestimando a sus seres queridos. Y siempre del punto de vista de un mercenario que realiza tareas por dinero.
Creo, honestamente, que este es un gran cambio en la filosofía del juego y nos regala un personaje incluso más legendario que el anterior. Atsu se siente más humana, más sensible, más rebelde. Más a tono con lo que podríamos sentir ante las aberraciones que pasan estos personajes en estas épocas de guerra y destrucción. En su camino, Atsu conocerá una veintena de personajes secundarios que la ayudarán en su aventura, tal como pasaba con Jin Sakkai. La relación con alguno de ellos será fundamental para revelar el argumento.
Personalmente creo que la historia de GOY es mucho más apasionante y personal que la de GOT. Nos encontramos con personajes más humanos, menos robóticos, motivados por emociones más profundas y vínculos más familiares. Incluso en los enemigos vemos relaciones que en el juego anterior no habían.
El juego está doblado en varios idiomas y nos permite, como en el anterior, jugarlo en blanco y negro en japonés como si de una película de Akira Kurasawa se tratase. Otro gran acierto.
Ronin
En el plano jugable el juego incorpora novedades y mejoras para tirar al techo. Desde ya les digo que el sistema de pelea se ha mejorado bastante con respecto al anterior, aumentando las posibilidades jugables. Una de las novedades que más me llamó la atención, es que ahora los enemigos pueden desarmarnos. Precedido por un destello de color amarillo, los enemigos pueden sacarnos el arma que estamos usando en ese momento de una estocada. La misma sale volando y queda clavada en el suelo, del cual podemos recuperarla, pero hasta que eso ocurra, debemos elegir otra arma. Esto me pareció una gran adición que hace que el sistema de combate gane en profundidad y emoción, ya que de acuerdo a como está armado el enemigo, será recomendable usar un arma u otra, y si nos desarman nuestras probabilidades de éxito son más escuetas.
Los enemigos tienen varios moviemientos, de acuerdo al color del destello que lo precede. Al amarillo ya mencionado se suman el azul, que es un movimiento peligroso que se puede rechazar (el bendito parry) en el momento justo. El destello rojo, en cambio, nos avisa de un movimento que no puede rechazarse y sólo queda esquivar.
Las peleas me han resultado bastante más rápidas y certeras que en el primer juego, más dificiles y, porque no, un tanto más frustrantes. Los enemigos son más fuertes e inteligentes. Ahora tenemos enemigos que pueden usar un arco desde lejos y cuando nos acercamos sacan una espada para combatirnos mano a mano. Esto se traduce en peleas más desafiantes, al poder tirar desde lejos varios tipos de enemigos y no sólo los endebles arqueros que facilmente podíamos matar mano a mano. Por ejemplo, los brutos, los enemigos comunes más grandes, a veces tienen cañones que disparan explosivos desde lejos y cuando nos aceramos usan de arma para pelear de cerca.
En esta secuela también podremos hacer algunos golpes especiales que asusten a los enemigos y serán imbloqueables, llenando unas barras gracias a nuestro éxito peleando. Estos movimientos se realizan presionando L3+R3, generando una situación espectacular que dejará a los enemigos a nuestra merced.
Mención especial para las peleas contra los jefes, que se encaran desde un punto de vista más cercano al personaje y cuentan con mucha tensión. Estas peleas seguro nos costarán varios intentos. No es mi intención revelar todo en este análisis, pero una de las novedades es la de poder recolectar recompensas recorriendo el mapa en busca de forajidos. Será una de las formas de conseguir dinero rápido y también de prepararnos para los combates más pesados, ya que las peleas contra los forajidos se realizan igual que las de los jefes.
Teniendo en cuenta que el juego transcurre en el año 1603, ahora vemos enemigos armados con armas de fuego, otra de las novedades. También será un dolor de cabeza enfrentar a los enemigos que a distancia y tras un escudo nos llenen de plomo con varios disparos a ser esquivados.
Por supuesto que el combate y la aparición de estos enemigos armados es procedural y se logra a medida que avanzamos en la aventura.
Otro de los agregados que me gustó bastante, es la de los lobos, los cuales pueden ayudarnos en plena pelea apareciendo cuando estamos por morir o incluso llamándolos para que se unan en la pelea. También podemos ayudarlos a ellos liberándolos de las jaulas que los aprisionan en distintos destacamentos, lo cual nos dará suculentas recompensas. 
Si no queremos pelear, siempre tenemos la posibilidad de usar el sigilo para deshacernos de varios enemigos en algunos de los destacamentos o pueblos que encontremos en nuestro camino. En este sentido también hay algunas novedades, como la posibilidad de derribar enemigos a distancia con una de las nuevas armas. Algo que me surgió con este apartado en particular es que los enemigos están más avispados que en el juego anterior y nos pueden descubrir más fácilmente.
La infiltración en bases enemigas será una constante en el juego y en nosotros está la decisión de cómo queremos encarar estos desafíos; a todo golpe o en sigilo.
Katana Inmortal
El arsenal de nuestro personaje se amplía bastante en esta secuela. Ahora, además de la Katana. podemos contar con doble katana, una lanza llamada yari, una espada larga llamada Odachi, un gancho con una cadena con una bola de acero llamada kusarigama, un fusil y una pistola. Además, contamos con las armas del primer juego, como los dos arcos con variedad de flechas, los kunai, la bomba de humo, etc.
Si la idea del primer juego era cambiar la postura para atacar, en GOY la idea es cambiar de arma para cada ocasión. Por ejemplo, si nos ataca un enemigo con una lanza, la doble katana será la mejor opción. Si por otro lado nos ataca un enemigo con escudo, la kusarigama será ideal para romper el escudo (con la bola de acero) y atacar con el gancho. El fusil y la pistola, serán capaces de dañar a cualquier enemigo. En el juego, varios maestros de cada arma nos enseñarán a usarlas e incluso pelearán a nuestro lado en ocasiones. Todas las armas pueden subir de nivel.
La verdad es que esta propuesta me pareció mucho más acertada que la del primer juego. El sistema gana en profundidad y acción al tener que estar pendiente de lo que traiga el enemigo, y le da también una razón de ser a tantas armas colgadas en el personaje. Es realmente una delicia casi coreográfica encarar una pelea contra 5 o 6 enemigos, cambiando de arma y usando las de fuego o los kunai para combinar cuando las cosas se ponen feas.
La capacidad de nuestro personaje dependerá de nuestra velocidad al enfrentar estas situaciones. La inclusión de las nuevas armas han transformado un ya excelente sistema de pelea en perfección absoluta.
La isla misteriosa
El mapa donde se desarrolla el juego es, según los propios desarrolladores, de un tamaño similar al de GOT. Sin embargo puedo asegurar luego de pasarme el juego en 46 horas que se siente mucho más poblado, con mayor cantidad de edificiaciones, personajes, secretos y actividades. Donde miremos hay algo para hacer o por descubrir. El abanico de posibilidades es enorme. Siempre tenemos algo para hacer y nunca nos aburrimos.
Como comenté antes, podemos cazar a forajidos para ganar dinero e incluso algún que otro ítem de importancia, como armaduras y demás. En varias zonas encontraremos posadas donde podemos realizar misiones, mejorar las armas y armaduras, comprar mapas de tesoros, o distintos ítems como madera, cuero, acero, etc. También podemos simplemente vagar por el mapa encontrándonos con todo tipo de situaciones, desde ayudar a alguien realizando una simple misión hasta pelear con los soldados enemigos que aparecen por doquier. 
Al igual que en el primer juego, encontraremos manantiales que nos mejoran la barra de vida, caña de bambú para mejorar nuestro espíritu, zorros para encontrar ítems importantes y los benditos altares que nos ayudan a ampliar nuestro árbol de habilidades.
Una de las novedades de esta aventura es la posibilidad de acampar prácticamente en cualquier lugar para recobrar nuestra energía. Pero además podemos rellenar los consumibles que usamos (todas las armas y bombas), podemos tocar nuestra shamisen (la guitarrita japonesa), cocinar y dormir. Incluso podemos recibir la visita de un NPC con el cual charlar o hasta comprarle cosas.
El camino del samurai
Atsu cuenta con un árbol de habilidades que nos tomará casi hasta el final para poder completar. Las habilidades rondan en torno al combate, el sigilo y onryo (fantasma vengativo en japonés), además de ocuparse también de cada arma y hasta el caballo y el lobo, pudiendo hacer que el primero cabalgue más rápido o que el segundo aparezca más seguido para ayudarnos.
Además, como en el primer juego, contamos con variedad de armaduras para conseguir a lo largo de la aventura las cuales podemos subir de nivel y customizar a nuestro antojo. Algunas serán mejores para combatir, otras para el sigilo e incluso algunas para usar las armas de lejos, como los arcos. Nuevamente, está en nosotros elegir la adecuada para cada ocasión.
La flor de Loto
Técnicamente GOY es tan impresionante como el primer juego. Presenta un mapa con un colorido sin precedentes, efectos de luz muy conseguidos, personajes bien representados y mayormente muy bien animados. En algunas instancias donde charlamos con personajes secundarios, algunas reacciones me parecieron un tanto robóticas, pero nada que pueda realmente empañar este apartado. La sensación al cabalgar, cómo reacciona el escenario, la fluidez en general, son de primer nivel. Las edificaciones, los detalles de las armaduras, la variedad de personajes, los paisajes, todo es maravilloso en GOY.
El juego nos da la posibilidad de jugarlo a una resolución más alta en 30 FPS o 60 cuadros por segundo en 1080. Todo depende del gusto del usuario.
La música también es protagonista. Especialmente cuando peleamos contra los jefes, la banda sonora es cuando más destaca combinando aspectos clásicos con instrumentos más modernos. El resultado es de excelente nivel. También hay temas cantados, en algunas ocasiones, y la relación entre el personaje y la música gracias al shamisen, hacen relucir este apartado.
Conclusiones
GOY es uno de los mejores juegos de la última década. Una aventura fascinante, completa y desafiante que debería contentar a cualquier jugador. Con un sistema de pelea ampliado y mejorado respecto al primer juego, un mapa casi infinito y una historia de película, es una compra obligada para todo usuario de PlayStation 5.
Lo mejor
· Todo.
Lo peor
· Algunas animaciones de NPCs.
· Puede llegar a frustrar, pero nunca para dejar de jugar.
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